Quien sigue la serie desde Origins, de 2009, y esperaba con ganas el siguiente capítulo de Dragon Age después de Inquisition, lanzado en 2014, recibió un jarro de agua fría en abril de 2017. En Twitter, Mike Laidlaw, director creativo de la serie en BioWare, respondió a un fan que lamentaba la falta de noticias sobre Dragon Age 4.
Según la respuesta, el juego no estaba en producción en ese momento. Laidlaw dejó la puerta entreabierta, no obstante: dijo que, si algún día el proyecto se hacía realidad, había cosas que quería hacer. Para los fans, el mensaje era claro: nada de un nuevo Dragon Age pronto.
El momento ayuda a entender la respuesta. BioWare acababa de lanzar Mass Effect: Andromeda, en marzo de 2017, y buena parte del estudio estaba involucrada con Anthem, el shooter en línea que vendría después.
Lo que vino después
La serie tiene una de las historias de bastidores más largas que seguimos por aquí. Hoy se sabe que sí existía un proyecto: “Joplin”, iniciado en 2015 bajo la dirección de Laidlaw, con enfoque narrativo y ambientado en Tevinter. Se canceló en octubre de 2017, cuando los recursos del estudio se desviaron a otros proyectos, y Laidlaw dejó BioWare después.
El desarrollo se reinició en 2018 con el nombre en clave “Morrison”, y un teaser apareció en The Game Awards de diciembre de ese año, con Solas, el Lobo Temible. Tras muchos cambios de equipo y de abandonar los planes de multijugador, el juego se anunció como Dragon Age: Dreadwolf en 2022, se rebautizó como Dragon Age: The Veilguard en junio de 2024 y salió el 31 de octubre de 2024 para PS5, Xbox Series X|S y PC. La crítica fue en general positiva, pero EA dijo que el número de jugadores quedó en casi la mitad de lo esperado, y BioWare anunció una reestructuración en enero de 2025. Desde la respuesta de Laidlaw hasta el lanzamiento, fueron siete años y medio de espera.
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Fuente: BioWare.






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