Quien pasó alguna tarde de sábado en el videoclub sabe que algunos cartuchos tenían otro color. El 21 de febrero de 2019, The Legend of Zelda cumplió 33 años: el juego se lanzó en Japón el 21 de febrero de 1986, como título de lanzamiento del Famicom Disk System, el accesorio de disquetes de la Famicom. En aquel momento, ni Nintendo imaginaba el tamaño que tendría la serie.
El juego fue diseñado y dirigido por Shigeru Miyamoto y Takashi Tezuka, y se hizo al mismo tiempo que Super Mario Bros. La historia es de las más sencillas: en Hyrule, el joven Link debe reunir los ocho fragmentos de la Trifuerza de la Sabiduría para rescatar a la princesa Zelda de las manos de Ganon. Lo que no era sencillo era la forma: un mundo abierto visto desde arriba, lleno de secretos, que combinaba acción, aventura, exploración y puzles de una manera que nadie había hecho hasta entonces. Miyamoto contó que la sensación que quería transmitir era la de viajar sin mapa, tropezando con cosas increíbles por el camino.
En Occidente, el juego solo llegó a finales de 1987, en cartucho para la NES. Y qué cartucho: dorado, asomando por una ventanita recortada en la caja. Fue también uno de los primeros juegos con batería interna para guardar el progreso, sin contraseñas. Quien terminaba la aventura encontraba además la Second Quest, una versión más difícil con mazmorras distintas. El resultado fueron más de 6,5 millones de copias y una de las series más influyentes de los videojuegos, con la secuela Zelda II: The Adventure of Link saliendo en Japón ya el 21 de enero de 1987.
En 2019, el juego más reciente de la serie era Breath of the Wild, que consiguió traer suficientes novedades para renovar la franquicia sin olvidar los elementos clásicos que nacieron allá en 1986. Y el original sigue siendo jugable hoy en Nintendo Classics, el catálogo de clásicos de Nintendo Switch Online.
Fuente: Eurogamer.







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