Los hechos primero: en febrero de 2019, mientras circulaba el rumor de que Scalebound, el juego de acción cancelado de PlatinumGames para Xbox One, podría resucitar como exclusivo de Switch, el investigador Liam Robertson se unió a la conversación. Conocido como Game History Guy, suele revelar información sobre juegos cancelados y proyectos que nunca se anunciaron.
Según Robertson, la relación entre Microsoft y Nintendo era muy buena, pero el objetivo de ambas no era traer de vuelta Scalebound. La idea sería otra: una colaboración que llevaría más juegos de Microsoft a la Switch, después de Minecraft y de Hellblade: Senua’s Sacrifice, anunciado para la consola en el Nintendo Direct del 13 de febrero. Afirmó que las empresas llevaban tiempo hablando sobre el papel de Microsoft como editora para otras plataformas y que Hellblade no sería un caso aislado, ya en marcha cuando Microsoft compró Ninja Theory, en junio de 2018, sino el segundo paso de algo mayor.
Traduciendo la jerga: un rumor es un rumor, y nada de esto se confirmó oficialmente en su momento. Pero las señales apuntaban en la misma dirección. Hellblade era el juego de un estudio propiedad de Microsoft llegando a una consola rival, algo raro en aquel momento.
Lo que vino después
Las cifras dieron la razón a Robertson. Hellblade salió en la Switch el 11 de abril de 2019, y Ori and the Blind Forest: Definitive Edition, publicado por la propia Microsoft, llegó a la consola de Nintendo el 27 de septiembre de 2019, anunciado en un Indie World. El lanzamiento llegó a rebufo de la relación de trabajo entre las empresas, que ya había llevado Minecraft y Cuphead a la Switch. En la práctica, la predicción de Game History Guy envejeció mejor que muchos anuncios oficiales.
Fuente: Liam Robertson, vía Eurogamer.







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