Quien sigue la serie desde los tiempos de la NES sabe que Zelda rara vez repite el mismo mundo en juegos consecutivos. Por eso la sorpresa fue grande el 11 de junio de 2019: Nintendo cerró su presentación Nintendo Direct del E3 con un teaser corto que confirmaba que estaba en producción una continuación directa de The Legend of Zelda: Breath of the Wild, el juego de mundo abierto lanzado en 2017 junto con Nintendo Switch.
En aquel momento, el juego no tenía nombre, fecha ni muchos detalles. Nintendo solo confirmó que se trataba de una secuela y que el desarrollo ya estaba en marcha. Aquel Direct estuvo repleto de anuncios, desde Animal Crossing: New Horizons hasta Pokémon Espada y Pokémon Escudo y el remake de Link’s Awakening, pero el cierre con Zelda se robó el espectáculo.
El equipo también era conocido: el juego sería hecho por el mismo grupo de producción de Nintendo EPD, con Hidemaro Fujibayashi en la dirección y Eiji Aonuma como productor, los mismos responsables de Breath of the Wild. Más tarde, Nintendo contó que la idea nació de un buen problema: los planes de contenido adicional para Breath of the Wild crecieron tanto que no cabían en un DLC y se convirtieron en un juego nuevo.
Lo que vino después
El juego reapareció en el E3 2021 con gameplay, elementos de la historia y ventana de lanzamiento en 2022. En marzo de 2022 ya estaba terminado, pero Nintendo prefirió retrasarlo un año para pulirlo. El nombre oficial, The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom, y la fecha del 12 de mayo de 2023 se revelaron en septiembre de 2022. La continuación sumó islas flotantes en el cielo, un enorme subsuelo llamado Depths y los dispositivos Zonai para construir vehículos y artilugios. La aclamación fue amplia, con críticas solo a la tasa de cuadros. El juego vendió más de 10 millones de copias en tres días y llegó a 22,71 millones hasta junio de 2026, uno de los más vendidos de Switch.
Dónde comprar
Fuente: Nintendo.







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