Algunos lanzamientos llegan despacio y crecen con el tiempo. Super Smash Bros. Ultimate no necesitó eso. Lanzado el 7 de diciembre de 2018 para la Nintendo Switch, el juego tardó menos de una semana en aparecer en lo más alto de la lista de juegos más vendidos de 2018 de Amazon Estados Unidos, por delante de títulos que llevaban meses a la venta, como Super Mario Party y Red Dead Redemption 2.
El resultado no salió de la nada. En noviembre de 2018, Nintendo ya había informado de que Ultimate era el juego más reservado de la historia de Switch y de la propia serie. El interés se venía construyendo desde marzo de ese año, cuando un Nintendo Direct mostró el primer teaser. En el E3 2018 llegaron el nombre y la fecha, junto con la promesa que se convirtió en el lema del juego: todos los luchadores de todos los Smash anteriores estarían de vuelta.
Para quien juega a juegos de lucha, el paquete impresionaba por la cantidad y la coherencia. Dirigido por Masahiro Sakurai, con el desarrollo repartido entre Bandai Namco Studios y Sora Ltd., Ultimate reunió 74 luchadores en el lanzamiento, los 63 de los juegos anteriores más 11 novatos, unos 103 escenarios y más de 900 canciones. También estaba el modo aventura World of Light, con una historia propia y el sistema de Spirits, para quien prefiere entrenar solo antes de enfrentarse a otras personas.
Lo que vino después
Liderar Amazon fue solo el comienzo. En 11 días, el juego superó los 3 millones de copias vendidas en Estados Unidos, y la crítica acompañó: nota 93 en Metacritic y los premios de mejor juego de Switch, mejor juego de lucha y mejor multijugador en el Best of 2018 de IGN. Ultimate se convirtió en el juego de lucha más vendido de todos los tiempos, superando a Street Fighter II. Hasta el 31 de marzo de 2025, llegó a 36,24 millones. Con calma y constancia, se volvió una referencia para toda una generación de jugadores.
Fuente: Eurogamer.






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