Las cifras de ventas suelen convertirse en ruido, pero algunas ayudan a entender un momento. En diciembre de 2018, NPD Group, la empresa que sigue el comercio minorista de videojuegos en Estados Unidos, confirmó que la Nintendo Switch era la consola que más rápido había vendido de aquella generación en el país.
Desde marzo de 2017, cuando se lanzó, hasta noviembre de 2018, la Switch sumó más de 8,7 millones de unidades vendidas en EE. UU. Comparando el mismo tiempo en el mercado, ninguna otra consola de la generación, ni la PlayStation 4 ni la Xbox One, había alcanzado esa cifra con tanta rapidez.
El final de 2018 fue decisivo. Tres lanzamientos impulsaron las ventas de la consola: Pokémon: Let’s Go, Pikachu! y Let’s Go, Eevee!, Super Mario Party y Super Smash Bros. Ultimate. Según Nintendo, solo en Estados Unidos, los juegos de Pokémon superaron los 2 millones de unidades, Super Mario Party llegó a 1,4 millones y Smash Ultimate vendió más de 3 millones de copias en solo 11 días.
Para quien juega a juegos de lucha, el dato de Smash es el que más llama la atención. Ultimate había sido el juego más reservado de la historia de Switch y de la franquicia, y el rendimiento en el lanzamiento confirmó la expectativa. Un juego de lucha impulsando las ventas de una consola no es algo que se vea todos los años.
Lo que vino después
El ritmo se mantuvo durante años. Smash Ultimate superó los 21,1 millones de copias en septiembre de 2020, convirtiéndose en el juego de lucha más vendido de la historia, y llegó a 36,24 millones hasta marzo de 2025. La Switch, por su parte, superó los 155 millones de unidades distribuidas en el mundo hasta diciembre de 2025, la segunda consola más vendida de todos los tiempos, solo por detrás de la PlayStation 2. Su sucesora, la Nintendo Switch 2, llegó el 5 de junio de 2025, compatible con la mayor parte de la biblioteca de la primera. Con paciencia, toda una generación se construyó sobre aquel año de 2018.
Fuente: Eurogamer / NPD Group.






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