Dos semanas después del lanzamiento, el 7 de diciembre de 2018, Super Smash Bros. Ultimate seguía acumulando récords en varios mercados a la vez. Conviene mirar cada uno con calma, porque juntos muestran el tamaño del debut.
En Estados Unidos, el juego vendió más de 3 millones de copias en 11 días. En Japón fueron 1,2 millones en los tres primeros días, una cifra que pocos días después ya había superado 1,6 millones de unidades. En Australia y Nueva Zelanda, Ultimate se convirtió en el juego de consola de sobremesa de Nintendo que más rápido se vendió en la región: en los tres primeros días, las ventas fueron un 80% mayores que las de Super Mario Odyssey en el mismo período, según Nintendo Life.
Sumando todo, el diario japonés Nikkei informó de que las copias físicas, las unidades digitales y los packs con la consola ya habían superado los 5 millones en el mundo, con tendencia a crecer aún más durante las fiestas de fin de año.
Por qué tanta demanda
Parte de la respuesta estaba en la expectativa. En noviembre de 2018, Nintendo ya había informado de que Ultimate era el juego más reservado de la historia de Switch y de la serie. La otra parte estaba en el contenido: 74 luchadores en el lanzamiento, los 63 de los juegos anteriores más 11 novatos, unos 103 escenarios, más de 900 canciones y el modo aventura World of Light. Para quien lleva mucho tiempo jugando a juegos de lucha, era la primera vez que la serie reunía a todo su elenco en un solo juego, y eso pesó.
Lo que vino después
La crítica le dio 93 en Metacritic, y las ventas no bajaron el ritmo. Ultimate se convirtió en el juego de lucha más vendido de la historia, superando a Street Fighter II. Hasta el 31 de marzo de 2025, el total llegó a 36,24 millones. El último luchador, Sora, de Kingdom Hearts, cerró el elenco en octubre de 2021.
Fuente: Eurogamer / Nintendo Life / Nikkei.






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