Plataforma analizada: Xbox One
En tiempos en que cualquier porquería se exalta como arte y la mediocridad se coloca forzosamente en el mismo nivel de vanguardia por quienes son igualmente mediocres y tratan de equiparar todo y a todos en el mismo nivel de capacidad, es muy bueno ver algo bien hecho y claramente muy por encima de la media ser aclamado por el público, como lo está siendo este Cuphead.
Todo lo que has oído por ahí es verdad: es precioso, está muy bien hecho, tiene una gran banda sonora, controles y jugabilidad. Y sí, es difícil. No es el horror que algunos pintaron, pero su dificultad sí está por encima de la media de los juegos actuales.
Pero si jugaste a videojuegos de 8 y 16 bits, notarás enseguida que está en el mismo nivel de dificultad. Más aún, rescata algunas sensaciones comunes de aquellos juegos, como la alegría y el sentimiento de logro al vencer a un jefe duro o pasarse toda una tarde intentando superar un nivel difícil, rendirte y, al otro día, pasarlo milagrosamente a la primera.
Esto demuestra que no basta con usar píxeles, chiptune y meter media docena de puzles en el nivel para que un juego se convierta en un 8 bits, como un montón de indies quieren hacernos creer. La jugabilidad es refinada, meticulosamente pensada para hacerte aprender mientras juegas, incitarte a intentarlo una vez más y lo bastante variada para hacerte probar otras estrategias. Obviamente la dificultad más elevada puede acabar frustrando a jugadores no muy acostumbrados a juegos del estilo; esa quizá sea mi única objeción respecto a la mecánica del juego.
Hablar de los gráficos es llover sobre mojado; es exactamente lo que se ve en las fotos y los vídeos, prácticamente un dibujo animado de los años 30, con todas sus peculiaridades como sprites que parecen parpadear, siempre en movimiento con ojos desorbitados y sonrisas amplias que nos remiten a maestros de la animación como Tex Avery o Walter Lantz. Y encima tenemos una banda sonora fantástica, extremadamente envolvente y que encaja perfectamente en cada situación.
Es de verdad un juego increíble, un trabajo que merece todos los elogios que está recibiendo y las ventas que está alcanzando. Juégalo para ayer; corre en cualquier PC mediano, aunque no tengas una Xbox One o no te guste jugar en ordenadores, consigue un mando y prueba unos minutos de este nuevo clásico, y cuando te des cuenta habrán pasado unas horas.
- Mecánica – 9
- Audiovisual – 10
- Narrativa – 10
Nota final – 9,5
Versión de Xbox One





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