Resulta que estás todo contento limpiando tu respetable empresa cuando pillas a tu jefe haciendo experimentos locos con tus compañeros de trabajo, ¡¡¡convirtiéndolos en PATATAS!!!
Es en ese momento cuando empieza tu bella historia de heroísmo y altruismo. En la fantasmagórica empresa INKORP (que en principio solo fabricaba tintas, pero ya sabes cómo es la codicia, ¿no?) te ves corriendo, saltando, lavando y pintando para salvar a tus amiguitos no tan listos y detener de una vez por todas al director ejecutivo de la empresa.
Historia simple, ¿no? A mí también me lo pareció. Pero creo que esa fue la intención de los desarrolladores: la simplicidad.
Splasher es el juego de plataformas clásico. Sin muchas florituras te lanza a un hermoso universo colorido donde el foco es no cometer errores y llegar al final del nivel. A diferencia de otros juegos del género no estás obligado a recoger diversos tipos de coleccionables (que la mayor parte de las veces están escondidos): en Splasher tu única tarea extra es rescatar a tus compañeritos que están repartidos (de manera bien visible) por el escenario.
Desarrollado con la consultoría de speedrunners, en Splasher tenemos el modo de juego “normal”, donde puedes explorar todo a tu alrededor con calma y con tiempo de sobra para pensar cómo salvar a ese compañero que por algún motivo misterioso acabó metido en un rincón oscuro del escenario, y el modo “¡¡¡CORRE, FORREST!!! ¡¡¡CORRE!!!”, donde no hay amigos que rescatar y te toca correr como si no hubiera mañana y registrar el mejor tiempo posible (y hay incluso medalla).
El aspecto del juego es un espectáculoGráficamente el juego es muy agradable. Recuerda a los dibujos animados y hará que tus hijos u otros parientes pequeños quieran disfrutar de esta aventura multicolor, pero recalco que este juego no está indicado para quien todavía está desarrollando sus reflejos, pues la frustración de los pequeños jugadores puede hacer que tu querido mando acabe volando en dirección al televisor. “Oye Lincoln, ya has dicho dos veces que el juego es bonito, ¿¿¿pero y la música???” Ah… La música… Aunque no son nada excepcionales, cumplen el papel de dar un ritmo acelerado al juego, pero confieso que de vez en cuando me dieron ganas de poner Spotify solo para dejar de oír el “pum pum” martilleando en mi cabeza.
La jugabilidad es perfecta: corre, salta y dispara. Eso es todo lo que harás durante toda la partida y en Splasher no resulta cansado. Con controles precisos y desafíos elaborados en su justa medida, el equipo de desarrollo dio en el clavo. Por mucho que acabes convirtiéndote en patata, el juego siempre se esmera en restregarte por la cara que fallaste porque fuiste apresurado y no pensaste rápido. Y no hay secreto: el chorro de agua limpia la tinta, la tinta roja te hace pegarte (literalmente) a las paredes y la tinta amarilla te hace saltar como el Marsupilami.
Para cerrar, Splasher es un juego que vale la pena tener en tu biblioteca. Simple, frenético y divertido, es perfecto para esos días en que llegas del trabajo/escuela y quieres olvidar un poco los compromisos a tu alrededor (porque no conseguirás concentrarte en otra cosa).
Ah sí… Se me olvidaba… Nuestro querido amigo Leon hizo el análisis de la versión de Steam, y si quieres leer más sobre este juego antes de invertir tu valioso dinerito, haz clic aquí.
NARRATIVA: 8
AUDIOVISUAL: 8
MECÁNICAS: 9
Versión de PlayStation 4





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