Plataforma analizada: PC
TENSIÓN. Así me sentí con Evil Genome. Pero no por la historia ni nada parecido.
Evil Genome es un mal juego. Muy malo. No tan malo como puede parecer a primera vista y quizá mejore cuando le das, digamos, la trigésima novena oportunidad. Pero es efectivamente un mal juego. Pero lo que importa aquí no es la calidad del juego, sino lo que representa en general.
Gráficamente, el juego es incluso bonito. Los escenarios están sorprendentemente bien detallados y los efectos de iluminación y posprocesado están bien colocados, y eso enmarca un juego que, en principio, promete mucho. La dirección de arte elegida es otro punto positivo. Claramente oriental, de pelos imposibles y colores vibrantes, el juego tiene una ambientación más cercana al cyberpunk o algo por el estilo y eso se refleja en cómo se muestran los enemigos y el equipamiento de Lachesis, la protagonista.
Pero lo bueno se acaba justo ahí. Evil Genome usa eso para engatusarte y hacerte creer que el juego es bueno, solo porque es bonito. Es como si este juego fuera una planta carnívora y nosotros, los jugadores, las mosquitas que salen perdiendo.
Las cosas empiezan a ponerse turbias para este Metroidvania repleto de elementos de RPG en su parte sonora. El doblaje del juego es lamentable: vale que la protagonista es una androide cyberpunk mitad Alita: Ángel de combate, mitad Devil May Cry, pero caray… ¿Tenía que tener un doblaje hecho por alguien que parecía levantarse de la tumba tras mucho tiempo de letargo? La banda sonora es igualmente mala y muchas veces parece completamente fuera de lugar en el juego, sin transmitir bien la intención, el clima o la situación pretendidos.
La historia del juego tiene su valor, pero no es algo de lo que se pueda decir “vaya, ¡qué belleza de historia riquísima!”. Es superficial, pero cumple bien su papel. No es sorprendente, pero no deja cabos sueltos. No es buena, pero no es mala. La narrativa, sin embargo, es A-B-U-R-R-I-D-A. Me costó seguir la historia del juego no por su calidad, sino por la forma en que se presenta.
La cosa termina de irse al traste y se queda atascada ahí cuando hablamos de las mecánicas de juego. Por fuera, Evil Genome es un metroidvania con elementos de RPG bien incluidos: nivel, equipamiento, árbol de habilidades y todo lo que un RPG necesita. Pero hay algo extraño en los controles del juego, porque Lachesis es algo esquiva. Los saltos no son precisos, las hitboxes son extrañas: los golpes parecen no acertar bien y cuando aciertan, se siente muy, muy mal. Las habilidades, aunque interesantes en concepto, tienen (generalmente) una ejecución algo fallida y acaban no funcionando como deberían.
Como dije antes, Evil Genome es un mal juego. Punto final. Hay mucho margen de mejora y la gente de Crystal Depths puede (¡y debe!) mejorar mucho. Pero lo importante es lo que representa: el comienzo de un cambio interesante para los desarrolladores chinos. Antaño conocidos por simplemente coger lo que tiene éxito y replicarlo de la forma más descarada posible, Crystal Depths se atrevió a salir de la caja tradicional aquí, buscando alzar vuelos poco comunes para los chinos. Evil Genome no es una joya de juego, en absoluto. Pero es la prueba viva de que China está ingresando, de forma bastante rápida, en el eje “EE. UU.-EUR-JAP”.
Evil Genome es solo una lucecita plateada en un día muy, pero que muy, nublado.
MECÁNICA – 3
NARRATIVA – 2
AUDIOVISUAL 4
NOTA FINAL: 3
Versión de PC





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