Plataforma analizada: PS4
Con el auge de los juegos indie se ha visto el regreso de géneros antaño muy populares pero algo olvidados, como fue el caso de los beat ‘em up en las décadas de los 80/90. Partiendo de ese principio, los desarrolladores de Darkwind Media y Fully Illustrated promueven un regreso a esos días de gloria de las peleas en 2D side-scrolling, al estilo de Double Dragon, Streets of Rage y Golden Axe, con Wulverblade. Pero aunque se inspira en los clásicos del pasado, el juego no usa la nostalgia como principal atractivo. En cambio, invierte en un aspecto moderno y una presentación cuidada, tanto en jugabilidad como en contenido.
El argumento de Wulverblade transcurre en el 120 d. C., durante la expansión del Imperio romano por el norte de Gran Bretaña. La legendaria Legión Novena (que según la historia desapareció misteriosamente) marcha despiadadamente por la región de Caledonia (actual Escocia), conquistando y subyugando a las tribus locales, cuando se cruzan en el camino de los protagonistas: Caradoc, Brennus y Guinevere, guerreros celtas descendientes del legendario Wulver y protectores de las tierras del norte. A partir de ahí el trío parte en un viaje sangriento, a través de un modo campaña de ocho fases, por los paisajes británicos, luchando contra tribus rivales y el ejército romano, para expulsar a los invasores de su tierra natal. Aunque la historia es un simple relato de lucha por la libertad, los creadores se esforzaron mucho para situar el juego en un trasfondo histórico coherente y preciso. Hay una gran variedad de contenido extra dentro de las fases, como notas escondidas en los escenarios y en caminos ocultos, que ayudan a entender un poco más del contexto histórico, cultural y los lugares donde transcurren los eventos del juego. Para jugadores interesados en la historia es un festín.
Mientras que Hellblade: Senua’s Sacrifice mostró a una guerrera celta en un mundo fotorrealista brutal, en Wulverblade el estilo es mucho más caricaturesco y colorido, lo que no le impide ser igual de impresionante y brutal, ya que el juego no rehúye mostrar una gran cantidad de sangre, desmembramientos y otras formas nada agradables de morir. Los personajes están bien hechos, con animaciones bastante fluidas, y los escenarios son ricos en detalles, con varios elementos destructibles y cosas ocurriendo tanto en primer plano como en el fondo, lo que ayuda a transmitir una sensación de dinamismo y grandiosidad a las batallas del juego. La banda sonora ayuda a componer la atmósfera del juego, con pistas orquestadas para las cutscenes y los momentos más calmados, y música celta más tribal para los momentos de batalla. El doblaje cumple bien su papel, con voces adecuadas para los personajes, y destaca el uso de los acentos de diferentes regiones británicas para diferenciar los orígenes de los personajes. Es un pequeño detalle, pero que ayuda a dar más personalidad al juego.
Al tratarse de un beat ‘em up, la jugabilidad recibió una atención especial. Cada personaje del trío protagonista, aunque comparten los mismos movimientos básicos, tiene atributos diferentes que alteran ligeramente el modo de jugar con ellos. Caradoc es el más equilibrado, Brennus se centra más en la fuerza bruta, mientras que Guinevere cambia fuerza y defensa por agilidad y golpes más rápidos. Los ataques básicos se hacen todos con cuadrado, y los ataques con armas más pesadas se hacen con triángulo, pero quedan disponibles solo después de recogerlas por el escenario y tienen uso limitado. También hay un dash capaz de derribar enemigos, un botón de defensa que, si se usa en el momento justo, permite contraataques devastadores, y un ataque especial en área que puede usarse para escapar de situaciones complicadas, a costa de una pequeña parte de la energía.
Por cada enemigo derrotado se llena una barra y, cuando se activa, el personaje entra en el modo de “furia”, que recupera la vida y aumenta la fuerza y la velocidad de los golpes durante un breve período, además de dejar la pantalla de un rojo vivo y visceral. Además, una vez por nivel es posible llamar a una manada de lobos para ayudar en la batalla y limpiar la pantalla de enemigos.
Aunque parece mucho para dominar, todo esto resulta natural durante el combate, aunque exige un nivel de atención y pericia, porque el juego no se lo pone fácil al jugador. En las fases más avanzadas verse acorralado es una constante y necesitarás habilidad para salir entero de los combates, y es en esos momentos cuando surgen algunos de los problemas de Wulverblade. Durante el combate es posible coger las armas de los enemigos caídos, así como partes de sus cuerpos, y lanzarlas contra otros. Pero por muy divertido que sea lanzar la cabeza cercenada de un enemigo de vuelta a sus aliados, la animación es lenta y el daño causado es poco, y como el botón para coger cosas del suelo es el mismo del ataque, muchas veces me vi recogiendo cachivaches del suelo en lugar de atacar o coger comida para recuperar energía. El sistema de armas pesadas también es deficiente, ya que se distribuyen por el escenario de manera aleatoria y se caen cada vez que el personaje es derribado, además de durar muy poco, lo que las hace poco útiles durante las fases.
El juego admite cooperativo local y cuenta además con un modo Arcade, que no es más que el modo campaña con vidas y continues limitados. Fuera de la campaña hay un modo Arena en el que se enfrentan oleadas consecutivas de enemigos y se comparte la puntuación online. Para cerrar el paquete, hay una sección de extras con textos, fotos y vídeos de personajes y lugares históricos que se desbloquean a medida que el jugador progresa en la campaña.
Wulverblade es un hallazgo en el mercado de juegos indie dominado por la nostalgia. No niega sus influencias de grandes nombres del pasado, pero no se queda solo en eso, y presenta un aspecto único y un esmero y dedicación dignos de un gran título. Con una cantidad considerable de contenido para un título del género, es fácil recomendar el juego, ya seas un nostálgico de los beat ‘em up, alguien interesado en la historia o alguien que solo quiere gritar “¡Freedom!” mientras lucha por la libertad.
Narrativa: 7,5
Audiovisual: 9,0
Mecánicas: 8,5
Versión de PlayStation 4.




Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.