Plataforma analizada: Nintendo Switch
Algunos juegos intentan dar vida al mundo imaginado por los niños. Super Toy Cars sigue esa premisa y convierte en realidad una carrera entre cochecitos de juguete que compiten en pistas construidas con objetos cotidianos. A pesar de su competente trabajo para crear esta sensación, su jugabilidad impide que el juego alcance todo su potencial.
Derrapar debería ser una maniobra emocionante, pero es innecesario y solo frena tu coche.
Mecánicas: 4
Super Toy Cars tiene un modo carrera con 8 episodios de 6 niveles, hasta un total de 48. Cada uno de estos desafíos tiene su propio objetivo, que puede ser uno de 5 tipos:
- Race: Una carrera tradicional. Gana quien complete primero la última vuelta.
- Time Attack: Hay que alcanzar checkpoints antes de que se agote el tiempo.
- Time Trial: Clasificación por el tiempo de una vuelta.
- Elimination: Cada 15 segundos se elimina al último corredor.
- Evade: Cada 15 segundos se elimina al último corredor, ¡y la pista está llena de minas explosivas!
Todo tu progreso da dinero que se puede usar para comprar nuevos modelos de coche o invertir en mejoras y personalizaciones para tus automóviles, lo que ayuda a motivar para seguir jugando y avanzando en tu carrera.
Los controles durante las partidas son bastante sencillos y directos: controlas tu cochecito con el stick analógico izquierdo, aceleras con el gatillo derecho y frenas con el izquierdo. Mientras se mantiene pulsado el botón A el coche toma las curvas derrapando, el botón X reinicia tu vehículo en el centro de la pista y el Y usa el power-up equipado, que puede ser una mina explosiva, una bola de bolos que sale atropellando a los corredores de delante, un misil teledirigido o un charco de aceite. El botón B activa el turbo, pero este solo funciona cuando la barra de energía está llena: derrapar y mantenerse en el aire cargan este preciado recurso.
Hay ajustes para colocar la cámara cerca, lejos o incluso encima de tu cochecito (!), pero en este modo de vista aérea la orientación no acompaña a la de tu coche y acaba haciendo que el juego sea bastante difícil de controlar… Pero, al mismo tiempo, hace todo un poco más realista, al acercarse a la experiencia de manejar un coche de radiocontrol.
Aunque los controles y sistemas son bastante interesantes, hay algunos fallos graves en STC que estropean el disfrute del juego.
Hay momentos en los que la detección de colisiones se vuelve rara y el juego elige aleatoriamente ignorar algunos obstáculos y te deja conducir a través de ellos. El comportamiento es inconsistente y puede molestar bastante.
Sin embargo, el mayor problema del juego es su física. Las colisiones de tu coche con otros vehículos o incluso con partes del escenario tienen efectos que no tienen sentido. Y, lo peor de todo, la gravedad es muy, muy extraña. Las pistas tienen pasajes con rampas y otros tramos con caídas, y tu coche simplemente se detiene al tocar el suelo… Eso cuando el juego no considera que la caída fue un choque grave y te castiga reiniciando tu coche en el centro de la pista. Hay innumerables puntos de frustración en la programación de la física de Super Toy Cars.
Diversión: 7
Con sus diversas modalidades de carrera, STC consigue entretener sin volverse empalagoso. Los niños pueden divertirse muchísimo intentando cumplir los objetivos de cada pista.
La selección de objetos crea un ambiente de carrera loca y ayuda a que la competición sea más dinámica e impredecible. La colocación de los power-ups en puntos alejados del camino óptimo obliga a los jugadores a tomar decisiones rápidas, lo que ayuda a que la experiencia sea más atractiva. Es digno de mención y elogio que haya este nivel de atención al diseño de las pistas.
La extraña física del juego, sin embargo, estropea algunas oportunidades para más emoción y diversión. Es muy frustrante aterrizar en un tramo de bajada y aun así perder toda la velocidad acumulada. No tiene sentido y llega a molestar.
Cabe destacar que el juego desaprovecha la oportunidad de usar controles por movimiento, un recurso que sería bastante atractivo para un público más infantil (que parece ser el público objetivo del juego)… Además, el juego exige un par de Joy-Con por persona, aunque los controles se pueden ajustar fácilmente para usarlos con los mandos divididos.
En un momento estás despegando a gran velocidad… En el siguiente, aparcas porque has tocado el suelo.Audiovisual: 9
Ya sea para resultar atractivo a los niños o para aumentar esa sensación de imaginación cobrando vida, el equipo de Eclipse Games claramente invirtió un gran esfuerzo en producir gráficos de alta fidelidad. Tanto los cochecitos como los escenarios son deslumbrantes, con colores vibrantes y estupendos efectos de reflejos, luz y sombra.
De hecho, el apartado visual está tan elaborado que parece forzar los límites del rendimiento de la Switch. El juego funciona a 30 fotogramas por segundo, que ya es poco para un juego de carreras, y aun así parece sufrir algunos raros momentos de caídas…
Las músicas son agradables, en un estilo de rock ligero… Pero a veces la banda sonora parece algo lenta y tranquila en exceso. Para empeorarlo, todas las pistas son parecidas y acaban haciendo que todo parezca poco original y empalagoso.
No se puede negar que el juego tiene un gran atractivo visual.Consideraciones finales
Super Toy Cars es un juego que prioriza crear un sentimiento de nostalgia y no se centra en ofrecer una experiencia de juego sólida, pulida ni siquiera agradable. Quizá por su aparente público objetivo, hay un gran esfuerzo por presentar un aspecto visual atractivo, aunque sea a costa del rendimiento de la Switch.
Aun así, el juego puede ser una buena opción para quien no esté dispuesto a invertir 40 dólares en Mario Kart 8 o para un público más joven y menos exigente.
Nota
Mecánicas = 4
Diversión = 7
Audiovisual = 9
¿Vale los 10 dólares? No si buscas un buen juego de carreras o incluso un party game de karts. Sin embargo, esta es una gran opción para quien busca jueguecitos para sus hijos, sobrinos y niños en general.
General: 6,7
Jugado en la versión para Nintendo Switch




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