Plataforma analizada: Xbox One
Puedes divertirte mucho jugando a RiftStar Raiders, pero necesitas paciencia.
RiftStar Raiders es un shooter – o SHMUP, como les gusta llamarlo a los fans del estilo – que te ofrece unos visuales bellísimos y un arreglo sonoro muy bueno, con unos controles algo imprecisos y una dificultad mal implementada.
Me recordó mucho a otro juego que ya analicé por aquí: Rise & Shine. Obviamente son juegos muy distintos, pero comparten una misma característica: son juegos de disparos que usan los dos sticks analógicos para controlar el movimiento y la puntería. En RiftStar Raiders usarás el stick izquierdo para mover tu nave y el derecho para controlar la puntería, o casi.
En realidad, lo que hace el control de puntería es solo desacelerar tu nave y con ello intentar dar una sensación de mayor control sobre ella y la trayectoria de los proyectiles. Pero no funciona. El control de la nave, como cabe esperar, usa efectos de física para simular inercia; a pesar de una mayor sensación de realismo, el movimiento es bastante impreciso. Y estamos hablando de un SHMUP, en este género no hay lugar para la imprecisión.
Así que tienes un juego con controles poco amigables y una curva de aprendizaje que es casi una recta ascendente, y las cosas pueden complicarse bastante. El tutorial ya no es muy sencillo, algunos pasos pueden inducirte al error, como esa maldita sala llena de minas, y luego, ya en la primera fase, te topas con varios objetivos que consisten en destruir determinados blancos y hackear otros en medio de una avalancha de enemigos. Se facilita un poco en el multijugador cooperativo, pero en la campaña en solitario llega a ser frustrante.
Confieso que mi primera impresión del juego no fue de las mejores, pero luego lo intenté de nuevo, y luego otra vez. Me adentré en el sistema de personalización, donde podemos modificar y mejorar nuestras armas, propulsión y escudos usando objetos y fondos obtenidos en las misiones, bastante completo y envolvente. Empecé a usar algo más de cautela en las fases, sobre todo al acercarme a los enemigos, y empecé a explorar mejor los escenarios, encontrando pasajes secretos que llevaban a más botín. Es ahí donde el juego empieza a mostrar una mayor capacidad de entretener y desafiar al jugador; falta saber cuántos tendrán la paciencia de llegar hasta allí.
Lo que es bueno desde el primer momento y que sin duda ganará elogios de muchos de los que lo jueguen es la parte gráfica, escenarios bellísimos con riqueza de colores y detalles. Muchos efectos que, combinados con una excelente parte sonora, hacen que la experiencia de juego sea muy rica y placentera. Es, sin lugar a dudas, el punto fuerte del juego.
Es un juego que requiere cierta perseverancia para dominar sus mecánicas, pero que tiene grandes posibilidades de recompensar a quienes lo hagan.
- Mecánicas: 6
- Audiovisual: 9
- Narrativa: 6
Nota final: 7,0
Jugado y analizado en Xbox One




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