Plataforma analizada: Xbox Series X|S
Los juegos de combate aéreo no son hoy los que más mueven a los fans. En generaciones pasadas, juegos como Ace Combat eran grandes lanzamientos que recibían la atención de todos, pero actualmente el estilo parece algo abandonado. The Falconeer viene a llenar ese vacío de una manera diferente, bastante original, surgida de la mente y las manos de prácticamente una sola persona. Al final, Falconeer es un juego genial pero con ciertos defectos que se pueden entender, pero no ignorar.
Para el lanzamiento de Xbox Series X y S, The Falconeer fue uno de los juegos más mostrados y con más marketing. No es casualidad: es un juego que ciertamente tiene más puntos positivos que negativos, pero por desgracia ese marketing excesivo puede haberle hecho daño. The Falconeer es, en realidad, un juego simple. Genial, pero simple, y con defectos importantes que frenan su potencial y no permiten que el juego brille como debería.
Lo primero que llama la atención de inmediato es el apartado visual. Falconeer tiene un estilo gráfico muy único, y esta es un área en la que el juego definitivamente ofrece una experiencia fenomenal. El rendimiento del juego en la Xbox Series X es perfecto, corriendo a una resolución y tasa de fotogramas sin ningún problema. Los efectos visuales son increíbles y todo tiene un estilo muy característico. Es ese tipo de juego que echas un vistazo y sabes cuál es.
Solo el apartado visual no sería suficiente, así que la buena noticia es que The Falconeer cuenta con una historia genial y con personajes muy bien desarrollados e interesantes. El juego cuenta la historia de una guerra entre facciones por el dominio del gran océano y sus islas, ciudades y monumentos. La campaña tiene una estructura diferente, en la que ves la misma historia desarrollándose desde el punto de vista de cada facción, y puedes hacerlo en el orden que quieras desde el principio. El juego tiene mucho texto, mucho diálogo, pero está todo bien escrito y da ganas de saber más.
Por desgracia, a la hora que importa, que es la de jugar, The Falconeer comete errores que manchan la experiencia. Todo el juego gira en torno a misiones de combate aéreo, que varían desde simples batallas hasta misiones con objetivos algo diferentes. La variedad, sin embargo, es pequeña, y tras poco tiempo de juego los tipos de objetivos ya empiezan a repetirse demasiado. Además, la peor parte es la falta de puntos de control durante las misiones: a veces llevas quince minutos jugando una misión y mueres en la última parte, solo para tener que empezar todo de nuevo desde cero.
La jugabilidad es… aceptable. Ni mala, ni buena. El halcón gigante que vuelas durante el juego se puede personalizar, equipar con nuevas armas y nuevas habilidades pasivas, pero al final, para mí el vuelo es algo lento. Falta ese sentido de velocidad, tan importante y presente en otros juegos del género. Además, es difícil apuntar y, aunque tras algunas horas de juego uno puede acostumbrarse, los controles nunca me resultaron realmente naturales. El juego hace lo necesario, ni más ni menos.
Teniendo en cuenta que el juego fue hecho por una sola persona, con excepción de la parte sonora, era de esperar que no todo saliera a las mil maravillas. The Falconeer brilla en la historia, los personajes y el apartado visual, pero la falta de puntos de control en las misiones y la jugabilidad que está en el filo entre ser buena y mala hacen que la experiencia sea mediocre. Vale la pena probarlo, The Falconeer es sin duda un juego que merece ser conocido, pero controla tus expectativas.
Jugado en una Xbox Series X.




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