Plataforma analizada: Xbox One
Little Triangle es un juego muy interesante, un plataformas 2D con un arte atractivo y una jugabilidad precisa que nos remite a los tiempos en que los juegos de este estilo abundaban en las consolas de 8 y 16 bits.
No tiene potencial para convertirse en un nuevo clásico; en realidad es un juego simple, y si no fuera por su banda sonora, se podría decir que es incluso mediocre.
Y aunque parezca increíble, eso no es algo negativo. En tiempos en que la mayoría de los indies quieren ser la máxima definición de arte, en una sociedad que tiende a elevar cualquier pedazo de basura como tal, un juego que solo busca ser divertido sin ambiciones de reinventar la rueda resulta muy bienvenido.
En Little Triangle encontrarás tres mundos principales: Fábrica, Egipto y Bosque, cada uno con su grupo de niveles, con algunas fases extra como los arcades, que ofrecen una jugabilidad ligeramente distinta del tradicional avanzar hacia la derecha, además de un excelente desafío, incluso para jugadores experimentados en el género.
El juego cuenta con dos niveles de dificultad: casual y hardcore. La única diferencia entre ambos es que en casual recibes tres “vidas”, en forma de pequeños corazones que flotan junto al jugador y que se pueden recargar en cada punto de control. En hardcore cualquier golpe es muerte y el jugador vuelve al último punto de control.
La historia es simple: el mundo sufrió una invasión alienígena y debes avanzar por los niveles para rescatar a quienes fueron apresados y poner fin al ataque. Cada personaje que rescatas puede usarse en el viaje; aunque son solo skins y no aportan nada a la jugabilidad, es divertido ir coleccionándolos (son 60 distintos en total). Además, cada nivel tiene un número determinado de áreas ocultas y diamantes que hay que recoger para obtener la puntuación máxima. Áreas enormes y muchos enemigos y obstáculos hacen que la búsqueda sea bastante desafiante y gratificante.
Muchos se preguntarán: al fin y al cabo, ¿por qué triángulos? Yo mismo me lo cuestioné, pero luego recordé que nadie preguntó nunca por qué un erizo azul, ni se molestó por una lombriz con traje espacial. Los chicos quisieron hacer triángulos, pues que así sea.
El arte del juego es bastante, digámoslo así, interesante. En algunos casos incluso algo perturbador.
Mientras que el aspecto general es colorido y alegre, muchas veces te toparás con consignas pintadas en la pared como “fight for dignity”, algunas referencias a la cultura pop, los diamantes que parecen una trifuerza y demás. Pero en algunas ocasiones encontrarás cuerpos de combatientes caídos, con sus almas rondando el lugar, y algunos enemigos aparecen tragándose a los residentes y escupiendo sus huesos al personaje. En la fase extra de temática oriental esto llega a ser incluso algo conmovedor, quizá por la música.
¡¡¡Aaaaah, la música!!! Como comenté arriba, si no fuera por la banda sonora, este juego no pasaría de mediocre en cualquier evaluación, pero caramba, la parte sonora de este juego es fantástica y seguramente subirá su nota para muchos. ¡Composiciones atractivas que encajan perfectamente con el entorno y la jugabilidad! De las que se te pegan en la cabeza y animan al jugador a avanzar por el nivel mientras tararea sus temas. Muy bueno de verdad; en este aspecto el equipo de Little Triangle dio en el clavo. Espero que lancen la OST a la venta, ¡la compraré solo para apoyar!
El juego cuenta además con varios modos multijugador, entre ellos cooperativo local y competición al estilo Battle Royale, por lo que sin duda tendrá una buena vida útil para muchos como party game una vez terminada la campaña de un jugador. Es un jueguito que probablemente no pasará a la historia ni figurará en listas de juegos inolvidables, pero seguro que tiene mucha diversión que ofrecer a quienes desean un buen desafío en una jugabilidad de las de antes.
- Mecánica – 7
- Audiovisual – 10
- Narrativa – 7
Nota final – 8
Jugado y analizado en Xbox One





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