Plataforma analizada: PS4
Jugar a SEUM: Speedrunners from Hell fue una experiencia insólita para mí. Admito que nunca he sido el tipo de jugador que hace speedruns, y menos en juegos de plataformas, ya que mi coordinación motora no es muy afinada. Dicho esto, mi impresión inicial del juego de plataformas en primera persona de Pine Studio no fue de las mejores: lo encontré difícil, frustrante e injusto. Pero tras varios momentos en los que quise lanzar el mando contra la pared, me di cuenta de que era exactamente esa frustración la que me llevaba a querer jugar “una vez más” hasta que por fin mejoré y conseguí superar una fase que parecía imposible. A partir de ahí la experiencia mejoró un 100 %.
A primera vista SEUM parece un mod de Mirror’s Edge, hecho con el motor de Quake y con los escenarios de Doom: es un juego de plataformas 3D en primera persona como el primero, con el movimiento acelerado del segundo y la temática infernal del tercero. Aquí el foco, como sugiere el nombre, está todo en la velocidad con la que se superan los obstáculos para llegar al final de las más de 100 fases. Cada nivel tiene que completarse en pocos segundos (la duración varía según el número de obstáculos) y el juego, salvo algunas raras pistas visuales, no te da muchas indicaciones de qué hacer para completarlo, y solo queda recurrir al ensayo y error, pero gracias al respawn casi instantáneo esto no resulta aburrido. Esta falta de claridad podría verse como un defecto, pero aquí juega a favor del juego, al animar al jugador a pensar en soluciones más “fuera de lo común” para algunos desafíos, explorando las diversas mecánicas que presenta el juego.
El personaje se mueve rápido y responde bien a los controles, pero lleva un tiempo acostumbrarse a la física del juego, pues el peso y la velocidad influyen de forma significativa en el movimiento. Para ayudar a superar las fases hay una gran variedad de poderes a disposición del jugador. Disponible desde el principio, la habilidad de disparar bolas de fuego puede usarse para romper partes del escenario o encender hogueras que funcionan como interruptores. Otros poderes, como el teletransporte, la manipulación de la gravedad y la duplicación, se presentan gradualmente a lo largo del juego, pero solo están disponibles en las fases en las que hay que usarlos. Las cosas empiezan a complicarse de verdad en las fases más avanzadas, cuando hay que usar poderes en conjunto para alcanzar las plataformas, pues el juego tampoco dice (pero espera que lo descubras) que la física también afecta al funcionamiento de los poderes, creando combinaciones inesperadas y locas.
La historia de SEUM es tan sencilla como fanfarrona. Un headbanger llamado Marty está en casa disfrutando de un día libre tomándose unas copas cuando el mismísimo Satán aparece para robarle la bebida. El diablo consigue escapar con la cerveza, pero ambos pierden un brazo en la pelea, así que Marty cose el brazo demoníaco en lugar del que perdió, ganando así poderes, y se dirige al infierno para recuperar su cerveza y su alma (pero sobre todo la cerveza).
Visualmente SEUM es un juego de la vieja escuela. Los gráficos recuerdan mucho a Quake 3, con una geometría básica, texturas e iluminación sencillas, pero que cumplen bien su propósito, ya que las fases se hicieron para atravesarlas en segundos y no para admirarlas en detalle. Y aunque la temática infernal es bastante encantadora, con mucho fuego, sangre y pinchos por todas partes, acaba resultando algo repetitiva a lo largo de las más de 100 fases. La banda sonora de heavy metal, por su parte, es estupenda y funciona muy bien para acompañar las carreras locas por laberintos infernales, aunque algunas transiciones entre canciones son un poco bruscas. Los diálogos siguen el tono fanfarrón de la historia y son muy graciosos, sobre todo los comentarios del diablo sobre tu (mala) actuación.
Por más que pueda parecer un juego sencillo a primera vista, SEUM tiene bastante contenido. Además de las fases normales, hay un conjunto de niveles extra aún más difíciles, un modo speedrun (obvio) y un modo de carrera infinita al estilo de Temple Run. Además, las fases están repletas de secretos y coleccionables, como las latas de cerveza que desbloquean fases extra.
SEUM: Speedrunners from Hell no es un juego para todos. De hecho, al principio no era para mí, pero con un poco de persistencia decidí embarcarme en este viaje infernal en busca de la cerveza perdida y no me arrepentí en absoluto. Para los speedrunners de guardia o simplemente quien tenga buenos reflejos y le guste un desafío, es garantía de horas y horas de rabia (en el buen sentido) y diversión. ¡Consigue tu billete al infierno y buena suerte!
Historia: 7,0
Mecánicas: 8,5
Audiovisual: 8,0
¿Vale los 15 dólares? Dependiendo de tu habilidad, paciencia y gusto por los juegos de plataformas difíciles, sí.
(Analizado en la versión de PlayStation 4)




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