Plataforma analizada: PC
Monster Boy and The Cursed Kingdom es un juego de plataformas 2D desarrollado por Game Atelier con la colaboración de Ryuichi Nishizawa (creador de la serie Wonder Boy), que actuó como consultor del juego. Puede considerarse un tributo a los juegos de la generación de 8 y 16 bits, siendo un sucesor espiritual de la serie Wonder Boy (1986-1994). El juego pasó por un período de 4 años de desarrollo y se nota de inmediato el esmero de la producción, pues todos los sprites de los personajes fueron dibujados a mano, dando al juego una imagen de aspecto muy bonito y limpio.
Al igual que en los juegos de plataformas y aventura de la década de los 80, la historia es muy simple y fácil de entender. Al inicio del juego tu personaje es transformado en un animal y el responsable es su propio tío, que robó una varita mágica y empezó a esparcir el desorden por el reino, transformando en animales a todas las personas que veía. Te toca a ti buscar los orbes que tienen el poder de deshacer la maldición, y cada orbe adquirido libera para Jin, el protagonista, la habilidad de transformarse en un animal diferente. Este aspecto del juego le da una gran sensación de metroidvania, ya que hay varios secretos y partes del escenario que solo se alcanzan con habilidades específicas. Por ejemplo: la transformación en cerdo permite que Jin perciba (por el olfato) puertas, tesoros y plataformas ocultas, mientras que la transformación en serpiente permite a Jin andar sobre algunas superficies y atravesar agujeros pequeños.
Jugabilidad
Gracias a estas variadas transformaciones vemos una mezcla de estilos durante la jugabilidad. El juego está clasificado por la desarrolladora como un juego de plataformas 2D, pero espera notar durante la aventura elementos de otros géneros, pues el juego tiene backtracking y elementos de RPG en la evolución del personaje, y todos estos elementos están muy bien pensados y añaden profundidad al juego sin volverlo burocrático, es decir, supieron dosificar muy bien cada parte presente en el juego.
Las partes de plataformas también son dignas de mención y exigirán al jugador un timing preciso, como cabe esperar de los juegos del género. Los controles responden muy bien a los comandos, siendo bastante intuitivos… principalmente en algunos puzles que necesitan que se usen habilidades diferentes en secuencia, haciendo que el jugador cambie de forma en el momento correcto para resolverlos.
Lo único que eché de menos durante la partida fue un menú de cambio rápido para equipar objetos (espadas, botas y armaduras) sin necesidad de ir a la pantalla del inventario.
Gráficos/Sonido
Como ya se dijo más arriba, es nítido el esmero de Atelier en este juego; los personajes tienen animaciones fluidas y la imagen del juego tiene un aspecto muy limpio y bonito, los escenarios también son un espectáculo aparte sin desentonar del estilo retro de los juegos de plataformas 2D de los años 80. La banda sonora tiene el estilo característico de los juegos de 8/16 bits, con las mejoras permitidas por la tecnología actual.
Conclusión
Otro juego que recuerda la “magia” de los grandes juegos de plataformas de la década de los 80: la banda sonora y la jugabilidad son nostálgicas, los gráficos son preciosos, las animaciones son fluidas. Monster Boy Cursed Kingdom es un juego de plataformas que sin duda agradará a quien disfrute del género, ya sea por su jugabilidad simple y responsiva, por sus elementos metroidvania o por su aspecto nostálgico. ¡Jueguen!




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